Cómo Valentín Llorens facturó $10K fabricando hardware deportivo para pádel en Argentina

Destruyó 2 ideas en el programa, salió sin haber lanzado nada y llegó a 100 clientes en 3 meses con un hardware que validó con $300 que tuvo que devolver.

Valentín Llorens salió del Programa Lanzar de Novolabs sin haber lanzado nada.

Cuatro meses. Dos ideas destruidas. $2.500 USD de inversión. Y la pregunta que alguien le hizo en vivo durante el podcast: "¿Por qué estás tan contento si gastaste $2.500 y no pudiste lanzar tu idea?"

Un mes después de terminar el programa, publicó un boceto en Tienda Nube. En treinta días, alguien le pagó $300 USD por un anotador electrónico para pádel que todavía no existía.

Los devolvió. Y recién ahí se puso a construir.

Hoy Pulpad tiene más de 100 clientes activos en canchas de pádel de varias provincias de Argentina, con primeras ventas en Paraguay y Uruguay y demanda constante desde México. En los primeros tres meses desde el lanzamiento real, el equipo facturó más de $42.000 USD en hardware deportivo ensamblado en La Plata.

Dos ideas, cuatro meses, ningún lanzamiento

Valentín llegó a Novolabs con una idea de marketplace de servicios de domicilio. El proyecto era amplio, la propuesta de valor difusa y los recursos insuficientes para aguantar la fricción de un modelo de dos lados. Ocho semanas después, la idea estaba muerta.

Entonces pivotearon a Mentrally: una app para transformar cómo los estudiantes estudian. La construyeron, la subieron a App Store, y cuando salieron a mostrarla, la respuesta era siempre la misma: "Está bueno, pero ya existe Notebook LM."

La competencia era Google.

Cuatro meses, dos ideas, cero lanzamientos.

Hay una pregunta que un asistente en el livestream del podcast le hizo y que resume ese momento mejor que cualquier paráfrasis:

"Tomás dijo que tu idea falló durante el programa. ¿Por qué estás tan contento? Gastaste $2.500 y no pudiste lanzar tu idea."

Valentín respondió sin ponerse defensivo: "El conocimiento que ganás, si no te rendís y seguís emprendiendo, después se potencia y se multiplica."

Era un argumento. En ese momento, todavía no lo sabía con certeza.

La pregunta que la mayoría evita formularse

Lo más honesto de esa etapa no fue el fracaso de las ideas. Fue una pregunta que Valentín sí se animó a hacer en voz alta:

"¿Soy yo el problema, que no sé cómo generar un proyecto rentable, o la gente está equivocada que no quiere las cosas que yo hago?"

Es la pregunta que todos los founders evitan. Valentín la nombró sin filtro.

Y en lugar de quedarse ahí, hizo lo que hace alguien que ya tiene el hábito de emprender: alineó más ideas. Cinco o seis proyectos esperando turno. Si Pulpad no funcionaba, había otro detrás. Y si ese tampoco, otro más.

No era optimismo. Era volumen más sistema.

El click que llegó un mes tarde

Valentín terminó el programa en julio. El momento de comprensión real llegó en agosto.

"Un mes después de terminar el programa me hizo ese click. En cuatro meses no caí bien cómo hacer todo."

El aprendizaje no ocurrió dentro del programa. Ocurrió después, aplicándolo solo, con su propia piel en juego.

La primera idea que testó con el nuevo chip fue Pulpad. La idea no nació de su área de expertise ni de su pasión personal — nació de escuchar la queja de sus amigos jugadores de pádel: "No hay forma de anotar los puntos. Nos vivimos peleando." En toda Latinoamérica no existía nada comercial para los dueños de canchas.

Valentín no empezó construyendo. Armó un prototipo visual con ayuda de IA, lo publicó en Tienda Nube a 489.000 pesos argentinos (unos $350 USD) y empezó a difundirlo.

En un mes, alguien le pagó.

"No lo podía creer. Estoy vendiendo algo que no tengo. Todos tenemos el chip en la cabeza de que primero tené el stock, después venderlo. Hacer al revés era que alguien confíe. Muy loco."

Devolvió los $300. El producto no existía. Pero la señal era real: había demanda antes de que hubiera producto.

Aplicar el principio de validar antes de construir — el concepto central del programa de Novolabs — fue exactamente lo que convirtió una queja de amigos en evidencia de mercado.

La validación también sirve para reclutar

Valentín necesitaba un equipo técnico. Construir hardware desde cero — electrónica, ensamble, chips — no era su especialidad. No tenía CTO. Pero tenía algo que vale más para convencer a un técnico de sumarse sin sueldo: una venta.

"¿Por qué se sumaron tan fácil y tan rápido? Porque estaba validada la idea. Vieron que había una venta detrás y vieron que era posible crearlo."

Tres amigos con formación en ingeniería se sumaron como cofundadores. Sin garantías. Sin cobro inmediato. Solo con la evidencia de que alguien había pagado por algo que todavía no existía.

Seis meses después, el primer producto funcional estaba listo.

El plan de lanzamiento que duró un día

La estrategia de go-to-market parecía obvia: publicar en redes sociales.

"Lo puse en las redes y ni una venta. La gente no confiaba porque era algo nuevo."

El primer cliente llegó por un conocido de un conocido. Un dueño de cancha en La Plata que decidió hacer "una apuesta de fe" — ser el primero en tener un anotador electrónico para diferenciarse de la competencia.

El desbloqueo llegó cuando empezaron a publicar videos del producto funcionando en canchas reales. Los seguidores que miraban pero no compraban empezaron a consultar. Las primeras ventas a desconocidos se cerraron a través de la tienda online.

El primer cliente que no venía de ninguna red de contactos fue de Chaco.

"Cuando uno arranca dice 'los primeros van a ser de Buenos Aires'. Y nada que ver."

Los planes de distribución raramente sobreviven el primer contacto con el mercado. El mapa es útil. El territorio manda.

100 clientes, $10K superado y expansión LATAM

Tres meses después del lanzamiento oficial, Pulpad superó los 100 clientes activos en hardware deportivo para pádel. Aproximadamente 120 ventas a $350 USD por unidad: más de $42.000 USD facturados en el primer trimestre de operación real.

Clientes en varias provincias de Argentina — y primeras ventas a Paraguay y Uruguay, con demanda constante desde México que el equipo está resolviendo logísticamente.

El hito no fue solo económico. Fue la confirmación de algo más importante: existe un mercado real, en toda Latinoamérica, con un problema concreto y sin solución comercial accesible. Pulpad ocupa ese espacio hoy.

Y el principal aprendizaje de Valentín no fue sobre pádel ni sobre ingeniería:

"Lo que me llevo 100% de Novolabs: validar la idea antes de empezar a tocar una línea de código o construir algo físico. Si mañana Pulpad cierra, vuelvo con otra idea y repito lo mismo."

Valentín Llorens es Emprendedor Destacado by Novolabs en el nivel $10K — el primer caso de esta categoría fabricando hardware deportivo ensamblado en Argentina.

La lección más aplicable del caso no requiere conocimientos de pádel ni de ingeniería electrónica. Requiere un cambio de orden:

Primero la venta. Después el producto.

No como un truco de marketing. Como el único método que le dice la verdad antes de que cueste demasiado descubrirla.

https://www.youtube.com/embed/LYXb57MaZto?si=Ot8u5OcYWhM1CuF7

Valentín Llorens

Valentín Llorens es fundador de Pulpad, empresa argentina que diseña, fabrica y ensambla anotadores electrónicos para canchas de pádel. Estudia Ciencias Económicas en La Plata, Buenos Aires, y lleva emprendiendo desde los 16 años. Hoy lidera un equipo de cuatro cofundadores con clientes en varias provincias de Argentina y expansión en curso a Paraguay, Uruguay y LATAM.

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